Pablo Casanueva

¡Amargado!​

Con cierta periodicidad entro en el grupo de Facebook Riosellanos. Un lugar donde más de 4.000 personas conviven virtualmente. Obviamente, 4.000 personas están, conviven muchas menos y siempre las mismas. Como sucede fuera de la red. Allí se agrupa gente que tiene algún vínculo con el pueblo, perfiles falsos, nombres falsos y mucho riosellano estival. Entre los repetitivos buenos días / buenas noches grupo y las postalísticas fotos que nos tienen ensimismados, se encuentran, a veces, situaciones curiosas, discusiones idiotas y comentarios que permiten un largo análisis.
El administrador del grupo comparte una publicación de la Sociedad Etnográfica de Ribadesella con dos fotografías (en versión original y coloreada digitalmente) donde se pueden ver dos grupos de niñas y niños merendando. El comentario de la etnográfica dice “Años 50 y 60, Ribadesella. Aquellas meriendas con chocolate. Colección Pendás y Rodrigo”.
Un miembro del grupo, con apellidos muy riosellanos, Quesada y Buenaga, comenta (transcribo literalmente): “si en aquellos años solo los ricos en Ribadesella podían nosotros solo mirar así que no pongas esas tonterías unu que vivió esos años”. Le responde un tal Luis Maria con domicilio en Alicante: “Amargado!!”. Quesada le replica: “jamargado serás tu yo no te insulte sinvergüenza así que respeta. Y yo creo que tu ni heres de ribadesella payaso”. A este comentario, El Alicantino, reacciona con un “me divierte”. Otro miembro del grupo aplaude con un gif. El Alicantino vuelve a comentar: “No héro no. Jamargado no hombre, amargado!!”.
En el perfil tiene varias fotos de viajes con su persona siempre en primer término: el desierto de Namib, Lago Tasman en Nueva Zelanda, en México, en la Plaza Registan Smarkanda en Uzberkistán, el Glaciar del Rodano en Suiza, en un bar de hielo en Estocolmo, en el Glaciar Perito Moreno de Argentina, en un safari por Tanzania, acariciando un tigre, en Machu Picchu, Torres Paine en Chile, en Londres, en París, etc. El Amargado tiene en su perfil una única foto, comiendo una mariscada en una sidrería de Xixón.
En las fotografías de las meriendas podemos ver un gran despliegue de tazas, de lacitos, de vestidos y americanas. Efectivamente, una merienda de clase pudiente donde la gran mayoría, como mucho, mirar. Se publican las imágenes con un “aquellas meriendas con chocolate” y serán precisamente estas palabras las que provocan el mayor desacuerdo en El Amargado. ¿En qué momento disfrutó él esas meriendas de chocolate? No se pueden construir históricamente las meriendas de toda la infancia riosellana con esas dos imágenes, como hace esta publicación de la Sociedad Etnográfica. Son precisamente, las imágenes que no existen, de las meriendas que nunca fueron, las que más fielmente describen el pasado.
Sin embargo, Quesada es un amargado por contar su historia. Con ímpetu contesta al acusador y en su respuesta se aprecian unas faltas ortográficas. Un error donde El Alicantino ve su ataque más que claro: “No héro no”. Haciendo un brillantísimo juego con el “ero” tan característico del dialecto oriental del asturiano, e incluyendo la errónea h, ve su respuesta más que ingeniosa. Se desnuda ante el lector posicionandose como riosellano estival, como hombre culto que sabe escribir como se debe y que además conoce ese dialecto en el que escribe el pobre amargado. Incide además en una “j” que se le escapa a Manuel e insiste, de nuevo: “Amargado!”. Le tengo que dar la razón al alicantino, que la realidad es amarga, que estamos amargados y que son ellos los que nos amargan.